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Francisco Ruiz Organista|Mexico

¡Hola! ¿Qué tal? El motivo de esta página es compartir el evangelio por medio de cantos específicos, como parábolas, sermones, enseñanzas de Jesús. Dichos cantos fueron grabados durante las misas en las que participo cantando.


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Naturaleza, la obra intacta de Dios (Fotografía)

Apr 30, 2011

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 por Francisco Ruiz

 

 

Durante mis viajes de meditación creo descubrir que la belleza no es algo que exista en las cosas, existe dentro de uno mismo cuando Dios está en tu corazón, entonces la belleza esta en tu mirar y por consiguiente la encuentras en todo lo que ves (excepto en la maldad).

Te das cuenta de que Dios vive en ti cuando ves a Él en todas las cosas, entonces en el mínimo detalle te das cuenta que hay belleza. En las arrugas de una ancianita, los ojos de un niño, en la gratitud del vagabundo a quien ofreciste tu comida y tus oídos (porque también quiere ser escuchado), en la pequeña flor que brota en tu jardín, las canas de tu madre o las manos gastadas de tu padre quien trabajó toda su vida por darte lo mejor.

Entonces la belleza te persigue y no puedes huir de ella.

 

Desde que nacieron mis hijos, que aun están muy pequeñitos, se me ha dificultado viajar; sin embargo aún en lo cotidiano veo mucha belleza. A veces traigo mi cámara y tomo detalles.

Esta es una mariposa que observé posando sobre unas pequeñas florecillas en la jardinera de un auditorio, llamó mi atención que hecho de que estaba maltratada de una de sus alas y me dispuse hacer de lo que miraba una fotografía llena de color.

Uno está más propenso a ver las cosas que le identifican con su estado de ánimo: la vista es subjetiva.

Hacía unos meses que había muerto papá y me dispuse a visitar a mi mamá con toda mi familia. Ella se había ido de viaje por unos meses al pueblo donde nació, y a su regreso, trató de cuidar nuevamente sus plantas.

Ésta llamó mi atención, ya que marcaba un sentimiento claroscuro. Quizás me identifiqué con esta flor y la retraté.

 

Salí muy temprano a cantar, aún era penumbra. En el jardín de la iglesia vi esta bugambilia, siento que tenía un mensaje que darme, había un toque estético en ella, así como en el momento de la aurora, un instante de paz, de tranquilidad.

 

Me sentía lleno de preocupaciones. Había en mí un sentimiento de culpa, pero en lugar de encerrarme decidí salir a pasear gracias a un amigo que me motivó.

Se hacía tarde y ya los rayos de sol se volvían rojizos, agudizando así el dramático color ocre de las rocas, este color era una descripción de lo que acosaba mi mente. Pero me fue ayudando lentamente a liberar el dolor.

Por la mañana me disponía a ir a trabajar cuando veo una maceta, muy sencilla por cierto.

Brotaba de ella una flor que no conocía pero había algo en ella que llamaba mi atención.

La encontré bella en ese momento y la retraté.

 

Había nacido mi primer hijo y mi felicidad era inmensa, esperé 35 años para decicirme a dar ese paso. Y ahora Nicolacito iluminaba mi vida.

Ese domingo me levanté muy temprano para cantar en misa.

Al salir esta flor se presentó a mis ojos, recordándome que en casa había un retoño que esperaba mi regreso, un regreso feliz.